< !-- Digital window verification 001 --> Viajar de aventón, ride, dedo o autostop en mi propia ciudad. - Mi anhelo es viajar

Viajar de aventón, ride, dedo o autostop en mi propia ciudad.

Pedir un “ride” a un desconocido  (hacer dedo o autostop) en esta época? Ni que estuviera demente!

No me van negar que es el primer pensamiento que nos atraviesa  la cabeza cuando pensamos en ello; y no es para menos, la inseguridad y la nota roja de los periódicos y de los medios locales de comunicación, son suficiente alarma como para mantenernos al margen de esta osada y peculiar manera viajar.

Debo confesar que en nuestros viajes por carretera, nos ha tocado ver a alguno que otro viajero levantando el dedo, pero JAMAS nos hemos detenido a hacer el favor. La verdad es que con nuestra imaginación basta para saber,  o más bien para alucinar, cual será el desenlace de dicha actividad: seguro terminamos destripados a mitad del camino o vendidos como esclavos a algún excéntrico millonario que goza de torturar gente buena.  ¿Dramatismo, realidad o cultura? Se los dejo de tarea…

Investigando sobre maneras y formas de viajar con poco dinero, vine a toparme con que en algunos países, pedir ride o dar aventón a los  viajeros es tan común y seguro como ir por las tortillas (?) En países tan remotos como Islandia, Nueva Zelanda  e incluso Tailandia es una práctica común y con alta expectativa de éxito. Europa no se queda atrás, aun a pesar de que en algunos países  de esta región, dicha práctica es considerada como ilegal. Hay opiniones y experiencias de todo tipo, y la mayoría coincide en lo siguiente: es la mejor manera de involucrarte y aprender de los locales del lugar que visitas y tiene un plus enorme, es completamente GRATIS! Como todo en esta vida, tiene sus riesgos y debido a nuestra cultura puede ser difícil de  digerir y aceptar  el “aventón” como idea de traslado;  pero es algo que definitivamente probaremos una vez llegado el momento.

Pues bien, recuerdan el post pasado sobre la visita de Madhu a nuestra ciudad? Primera Experiencia en Couchsurfing

La huasteca fue uno de los paseos que incluimos en el itinerario de viaje;  decidimos ir temprano por la mañana, después de un buen desayuno a base de chilaquiles bien picosos, y después de intentar obtener una buena vista de la ciudad desde Chipinque. Avanzamos en el auto casi hasta el final del camino; para los que no son de Nuevo León, La Huasteca es un  Parque natural famoso por sus bellas montañas, sus formaciones rocosas se prestan para practicar rapel y escalada, además de contar con una pequeña pista-carretera que permite la práctica de ciclismo, caminata o trote o simplemente para disfrutar del paisaje y pasar el día con la familia o los amigos.

Vista de la Huasteca.
Vista de la Huasteca.

Llegamos a un punto donde el carro ya no podía seguir avanzando debido a un vado lleno de agua a mitad del camino, así que nos estacionamos y bajamos del coche. Deje a Madhu explorar en solitario y yo me recargue en el auto a contemplar el paisaje. Frente a mis ojos, rodeada de montañas, un río a la orilla y patos disfrutando del sol, resaltaba una pequeña casa. Estaba perdida en la vista cuando de pronto escuche a mis espaldas: ¿está bueno el sol, verdad señorita? Gire mi cabeza y había una señora de la tercera edad, sentada en una piedra que sonreía mientras se tapaba la cara de los intensos rayos de sol. Esta fuerte, le conteste y le pregunte que hacía tan sola ahí sentada? Me conto que estaba esperando a alguien que fuera hacia la entrada del parque, la distancia era bastante y ni el clima ni su edad ayudaban a hacer más ligero el viaje. No lo pensé dos veces, y le dije: si gusta la puedo llevar, pero vengo acompañada y el joven quiere tomar algunas fotos antes de salir del parque.  Acepto con gusto y se subió al coche para mitigar un poco el calor y la incomodidad de la piedra donde descansaba. Me conto que la pequeña casa que observaba, era la suya y la mía cuando así quisiera visitarle. Durante el recorrido hasta la entrada, me dio el nombre de todos y cada uno de los picos de la cadena montañosa, me conto sobre la historia del señor que murió festejando sus 50 años mientras escalaba la cumbre más alta y me menciono la leyenda del Dr Aguirre Pequeño, quien vivió, hacía ya muchos años, en una finca dentro del cañón.   Me platico de su familia y de los estragos que dejo el Huracán Gilberto en su casa y sobre como su marido, tenía que escalar  gran parte de la montaña para ir por provisiones. –Aprendimos la lección, me dijo;  Ahora, siempre cerca a la temporada de lluvia, nos hacemos de café, galletas, frijoles y sopas por si las dudas. También me conto que los patos que nadaban en la orilla de su casa, habían llegado hace tiempo y jamás se volvieron a ir. “Yo no me voy pa´ la ciudad, aquí soy feliz, concluyo”

Sin planearlo y casi sin querer, a una escala diminuta y con algunas ventajas a mi favor había participado en mi primera experiencia de dar aventón a un extraño. No puedo negarlo, la experiencia fue agradable y bastante enriquecedora. Ella llego a su destino de forma segura y sin cansarse y nosotros obtuvimos a cambio una guía turística y una mañana muy diferente.

Al final, accedió contenta a tomarse un selfie conmigo para el facebook. No recuerdo su nombre, pero si la conocen, mándenle un saludo de mi parte.

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1 Comentario

  1. Responder

    Rebeca Marquéz

    Excelente y extraordinaria experiencia valió la pena arriesgarse, el aprendizaje y lo que compartieron ,me pareció muy enriquecedor, ahora en otra oportunidad que cudas podrás acudir por un vaso de agua o simplemente a descansar a casa de esa hospitalaria persona

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