Enfrentando el miedo.

                                        Miedo:

Sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario. 

Sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea

Un año para comenzar esta locura de dejar todo y salir a conocer mundo. Un año para preparar el viaje, vender lo que se pueda, cerrar ciclos, ahorrar dinero y despedirse. En las últimas tres semanas, los únicos pensamientos que inundan mi cabeza son miedo e incertidumbre.  Es normal, lo sé. Lo desconocido causa miedo, la incertidumbre de no saber qué pasará,  puede paralizar a cualquiera.  

Siempre he creído,  que la única manera de vencer el miedo, es enfrentándolo. Recuerdo mucho un viaje a costas oaxaqueñas;  tomamos un pequeño recorrido en lancha,  con la idea de ver ballenas y tortugas en su hábitat natural. Ya en mar abierto y con un par de caguamas (o sea las tortugas marinas gigantes) siguiendo nuestros “pasos”, el lanchero nos invito a saltar al mar a nadar un rato con ellas. Todos saltaron sin pensarlo, todos, menos yo; me gusta el mar, pero le tengo mucho respeto, no sé nadar, pero me defiendo perfecto.. pero de ahí a saltar de una lancha en mar abierto hay un abismo de diferencia, o más bien de miedo. Y si me ahogo? (cosa poco probable si traes chaleco salvavidas) y si me muerde un tiburón? (por favor!, es enserio?) ¿y si no me puedo subir a la lancha de nuevo y me dejan abandonada ahí’ (ya, por Dios! Tantita coherencia) y así pasaron no sé cuantas miles de preguntas absurdas por mi cabeza en menos de dos minutos.  Después de algunas porras y ánimos de parte de Pedro y mi mejor amiga, aplique el típico mexicanazo que dice así: “chinguesu”. SALTE!

Y ahí estaba yo y todos mis miedos,  en medio de un imponente mar, que me regalo una de las mejores experiencia de mi vida.  

frases sobre el miedo

 

Ayer,  mientras caminábamos a nuestro auto, después de hacer unos pagos en un centro comercial, se nos acerca un señor que según mis cálculos, pasaba los 70 años. Pantalón de vestir, guayabera blanca y zapatos limpios, bien peinado y con una pequeña bolsa en la mano, se acerco a nosotros y nos pregunto, que si por casualidad íbamos rumbo a Avenida Lincoln o la eco vía. Le conteste que no y al mismo tiempo pregunte que si necesitada algo, y contesto con naturalidad: ¿Me podrían dar un ride (aventón) a alguna estación cercana donde pueda tomar la eco vía? Pedro y yo nos miramos y posteriormente le dijimos que sí. Se subió al auto y el muy pícaro nos dice, no vayan a creer que soy un asesino. Nos reímos y lo llevamos sin ningún problema a donde nos pidió. 

 

¿Creen en señales? Yo sí. Y creo firmemente,  que esta persona se atravesó en nuestro camino para darnos una pequeña lección.Una lección sobre enfrentar el miedo y los prejuicios, una lección de que la vida se vive al máximo sin importar la edad, una lección sobre la aventura de vivir y sobre todo una lección de confianza en nuestro prójimo. Una señal, que en lo personal, me dio un poco de paz y me dijo despacio al oído: calma, todo saldrá bien, SALTA!

 

Algún comentario, mentada o sugerencia? Me encantaría leerlo! 

 

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