< !-- Digital window verification 001 --> Estambul y la gracia del choque cultural (parte 1) - Mi anhelo es viajar

Estambul y la gracia del choque cultural (parte 1)

"Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente."
Mark Twain

Éste es un post para reír de las ideas preconcebidas y sobre todo, de la inocencia y novatez de este par de viajeros.

Particularmente de la mía (Miri), que con la más pura inocencia, un miedo estúpidamente infundado y una falta de gracia total, enfrente mi primer choque cultural.

Antes y durante nuestro recorrido por el continente europeo, hubo un común denominador que rodeo a Turquía: ¡NO VAYAN! Es peligroso. 

El intento de golpe de estado que había sufrido el país hacía apenas unos meses, los problemas con los refugiados y la intensa guerra que se desataba en el país vecino, eran las principales razones para descartarlo en nuestra lista de países por visitar. O al menos eso creíamos.

Pero el destino es extraño y nuestra curiosidad es inmensa. A finales de Febrero y en contra de todo pronóstico, se presentó la oportunidad de viajar a Turquía.

Teníamos conocimientos muy generales del país, datos que se pueden investigar fácilmente en google así que cómo resultado,  nuestras imágenes mentales de Turquía estaban totalmente distorsionadas y alejadas de la realidad.  Y estábamos a punto de descubrirlo.

Para darles una idea de lo que rondaba en nuestra mente, vean por favor fotos de Cappadocia.

Generalizamos uno de sus destinos más turísticos e  imaginamos al país entero así; montañas pálidas, colores tierra y un ambiente semi – desértico; un lugar en medio de dos continentes con problemas económicos, políticos y sociales. 

Eso sí, Estambul tendría que ser grande y algo escandaloso debido a su población de más de 14 millones de habitantes. Nada que no hayamos visto hasta hoy (ajá)

Estambul y la gracia del choque cultural

En algún lugar de Cappadocia. Así nos imaginábamos todo el país.

Estambul y la gracia del choque cultural: camino a la gran ciudad

Nuestros primeros pasos, aunque debería decir entorpecidos pasos en Estambul, fueron hace poco más de 3 meses.

Después de mucho análisis sobre las posibles rutas para llegar a Bodrum (Turquía) decidimos viajar directamente desde Sofía hasta Estambul y de ahí hacer una conexión.

Los traslados parecían sencillos. Compramos un boleto “directo” saliendo desde Sofía, así que no implicaba gran complicación.

De acuerdo a las instrucciones del hombre del mostrador, la cosa sería pan comido. –Se bajan del autobús, buscan el módulo de METRO (nombre de la compañía de autobuses que nos trasladó desde Bulgaria hasta Turquía y que opera principalmente en este último) y compran otro boleto directo Estambul-Bodrum.

Llegaríamos a las 7 de la tarde y abordaríamos el siguiente autobús a las 9 de la noche.- Fácil ¿No?

Después de unas 5-6 horas de viaje apareció el cruce fronterizo, el más grande de Europa y el segundo más grande a nivel mundial.

La policía y los perros husmearon en nuestras cosas una y otra vez; agradecí nuestra fortuna de que ninguno de los dos hizo drama por el cargamento ilegal de huevos hervidos y salchichas que traíamos de snack.

Pasada la revisión, nos paramos ante el custom que no supo qué hacer con el pasaporte mexicano y la visa online que presentamos;  así que se limitó a mirarnos, sellar y dejarnos pasar sin cuestionamientos.  

Estambul y la gracia del choque cultural: Qué empiecen las sorpresas

Una vez terminado el papeleo de rigor, subimos al autobús para recorrer los últimos kilómetros que nos separaban de Estambul.

Recuerdo haberle pegado a Pedro en la pierna en un impulso de emoción mientras sonreía como estúpida y le decía: ¡ESTAMOS EN TURQUÍA!

La primera sorpresa fue cortesía de los colores ¿TURQUÍA ES VERDE? Si señores, lo es. El 90% de los caminos que recorrimos del país (a excepción de Kayseri y sus alrededores) es VERDE. Plagada de campos y sembradíos; montañas, valles y más verde.

Verde incluso en medio de la ciudad.

Estambul y la gracia del choque cultural

Carreteras rurales en Turquía. Si algo caracteriza los caminos turcos es el verde

Estambul y la gracia del choque cultural

Sembradíos en todos lados.

Estambul y la gracia del choque cultural

Verde incluso en medio de la gran urbe.

Dormitábamos cuando sentimos que el autobús se detuvo repentinamente, abrimos los ojos, pegamos la nariz a la ventana y lo vimos: el monstruo saludaba con filas y filas de tráfico, cláxones de tráileres que sonaban al inicio musical de una cumbia y gente manoteando dentro de todo tipo de vehículos.

Al fondo desfilaban cientos de edificios y condominios de todos los tamaños, edades y lujos. Centros comerciales, tiendas, negocios y más tráfico.

Estambul y la gracia del choque cultural

La única foto mal tomada ese día desde la ventana del bus

Esto no puede ser Estambul. ¿Es acaso una maqueta a escala de un pequeño Nueva York? Pedro y yo nos quedamos boquiabiertos.

El país y la ciudad podrán tener sus problemas, pero cuentan con una infraestructura casi a la par de cualquier país de primer mundo y a primera vista, los problemas económicos parecen brillar por su ausencia.  Segunda cachetada del día.

Estambul y la gracia del choque cultural: aterrizando

Había escuchado y leído mucho sobre el choque cultural, pero le reste importancia. No me iba pasar a mi (ajá) y mucho menos iba a suceder en Estambul; porque claro, malamente lo subestime.

La primer señal de lo que se venía, sucedió unos minutos antes de bajar del bus. Por alguna razón, (tal vez nuestras caras de desconcierto) el hombre que venía en el asiento de al lado nos empezó a preguntar de donde éramos y cuales eran nuestros planes en la ciudad.

Después de contarle que nos dirigíamos a Bodrum, nos dio instrucciones sobre dónde comprar el boleto y nos deseó suerte. Sus consejos no fueron en vano, él sabía cómo funcionaban las cosas.

Luego de sortear varias curvas y algunas calles sin luz, el autobús hizo la última parada. Habíamos llegado a la central de buses de Estambul, o a una de ellas, porque luego nos enteramos que hay dos o tres. Eran aproximadamente las 7:50 de la tarde-noche.

Estambul y la gracia del choque cultural: El escenario previo al choque

Hay algunos pequeños detalles que no puedo pasar por alto y que los ayudaran a entender mucho mejor el desmadre que se hizo una vez que salimos del bus y nos pusimos las mochilas al hombro.

→ El viaje desde la capital de Bulgaria hasta Estambul, duro aproximadamente 10 horas. Durante ese periodo, solo comimos un par de huevos hervidos y una salchicha que pasamos de contrabando. ESTABAMOS MUERTOS DE HAMBRE.

→También moríamos de cansancio.

→Yo estaba menstruando y necesitaba un baño con urgencia para poder vaciar la copa menstrual y volverla a poner.

→Por mi culpa, no traíamos dinero turco. Pedro me insistió en repetidas ocasiones en la central de autobús de Sofía que cambiáramos las levas búlgaras por liras turcas, pero le dije que no. Lo haremos en Estambul, seguro que habrá casas de cambio igual que aquí. –pensé-

→La tarjeta de débito que usamos para retirar dinero en los lugares que visitamos NO tenía fondos. Nuestros ahorros se encuentran en una cuenta virtual, de la cual transferimos el dinero hacia la tarjeta. No creímos necesitarla porque traíamos efectivo, así que no movimos el dinero. ¡ERROR!

→No teníamos internet y no había wifi gratis en ningún lado.

→Nuestro autobús salía a las 9 de la noche, por lo que teníamos una hora para cambiar el dinero, comprar el boleto, ir al baño y comer algo.

Y ahora sí,  redoble de tambores para el choque cultural del año…

Lee aquí la segunda parte del post

 

 

¿Han sufrido alguna vez el famoso choque cultural? ¿Cómo fue? ¿Cómo lo enfrentaron? Nos encantaría leer sus anécdotas. 

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